La artritis psoriásica es una enfermedad autoinmune en la cual, por la inflamación de las articulaciones, se producen en quien la padece considerables y fuertes dolores. Este tipo de artritis se divide, a su vez, en otros tipos, y dependiendo del que sufra la persona, será la gravedad o complejidad de la patología.

Seguramente alguna vez has escuchado esta clásica y conocida frase que dice ‘’somos lo que comemos’’. Claramente, han de existir en el mundo varios significados o maneras de entender esta frase, pero lo que sí está claro, es que cuando se trata de la alimentación; nuestra salud y bienestar serán el claro reflejo de lo que ingerimos, es decir, lo que comemos.

Muchas enfermedades tienen su origen desde el sistema digestivo, por lo que debes saber y tener muy en cuenta (seriamente) que si sufres de alguna enfermedad autoinmune como lo es la artritis psoriásica, el contenido de tu nevera, despensa y lo que sueles incluir y obviar en tu lista del mercado, ahora cobrarán un protagonismo que nunca antes hubieses considerado.

Es que sí, desde luego, ¡somos lo que comemos!

¿Cómo es la dieta ideal para alguien que padece artritis psoriásica?

La dieta debe estar formada por, sobre todas las cosas, vegetales, frutas y hortalizas crudas. Es necesario que el plato principal que consumas en cada comida los incluya, además de grandes porciones de hojas verdes crudas. No sugerimos estrictamente el seguir una dieta ‘crudivegana’ pero si deberás acostumbrarte a disfrutar de una grandiosa ensalada como plato principal cada vez.

Tu dieta debe estar libre de alimentos refinados, por lo que los cereales integrales, las semillas, los germinados, los alimentos fermentados, las legumbres, los frutos secos, los aceites naturales y las especias formarán una parte importante de tu dieta.

Este tipo de alimentos te brindará los más puros y ricos nutrientes y beneficios nutricionales, como las grasas  naturales y buenas, las distintas vitaminas, y la fibra que necesita tu organismo.

¡Atención! Existen productos aparentemente ‘sanos’ pero que en realidad sólo agravan el padecimiento, como lo son los lácteos y el gluten. Por lo tanto, debes evitarlos al 100%, y sustituirlos en recetas o preparaciones por productos de origen vegetal y orgánico, como la leche y los quesos hechos en base a almendras y otros frutos secos o cereales y los panes o productos libres de gluten.